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Parte 3

Estaba angustiado, triste. Un cúmulo de sentimientos. Por un motivo u otro, salió a la calle, a tomar ese fresco de invierno. Y ella estaba ahí, junto a su edificio. Pensó " esto no puede ser casualidad" y no aguantó en decirle todo lo que sentía.
Un encuentro un poco brusco, pero se desahogó.
Entre otras cosas... "déjate querer, porque te aseguro que te querré bien, como tú siempre has anhelado... Esta vez sí, te lo prometo."
Ella se creyó esa promesa, le sonrió y se dieron un beso profundo. Y después de tanta amargura, estaba feliz, realmente feliz.
Eran las 10 a.m, se encontraba en la cama, la copa tirada en el suelo y él se despertó. Finalmente se dio cuenta de que nada de esto había pasado y que seguía estando solo.

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