"Sí, la he cagado" se repetía una y otra vez en su cabeza.
Estaba solo. "Necesito a alguien" - decía.
Aunque en realidad sabía que la necesitaba a ella.
Empezó a beber todas las noches.
Él decía que ya no estaba solo bajo esos efectos.
Ya no era otoño.
Y sentía más frío en su interior, que el frío que pudiese hacer fuera.
Era como si nada ni nadie le pudiera hacer sentir algo.
Ahora la hoja estaba congelada.
Salió de nuevo a su bar favorito y la volvió a ver.
Esta vez optó por esconderse, asegurarse de que era ella.
Y sí, era ella. Empezó a sudar.
"¿Qué hago?" Se preguntaba.
Se puso a pensar exactamente qué fue lo que falló. Él no entendía porqué paso todo eso, porqué no la quiso a su lado. Dejó llevarse por la ira.
Y se marchó para siempre.
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