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Mi empírica sensación

Eres una corriente de aire fresco, una suerte de elixir de la existencia misma.
Me demostraste que en la vida siempre hay algo nuevo, fascinante y divertido.
Cómo aquel día que me dijiste que me querías.
Solo era una ilusión de mi cerebro,
Cegada por lo bueno.
Estabas tú ahí, burlándote de mí.
No es rencor ni mucho menos.
No puedo sentir eso por alguien al que quiero.
No te culpo por tu inexperiencia, ni por tu falta de presencia.
Te admiro. Ese potencial que tienes para dejarlo todo atrás y para no importarte nada. O eso parece.
Antes esto me superaba, pero ahora aprendí a ser como tú.
Eres un motivo de mi punto de inflexión, de superación.
Así que ahora vuelvo con más pasión y no esperes con devoción, a que sufra por tu mala decisión.

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